45 familias de Guarenas en la calle por la arremetida de las lluvias

El Diario El Universal publica el reportaje que refleja la realidad de lo acontecido en la zona de Guarenas estado Miranda a raíz de las lluvias de estos últimos tres días caídas en la capital de la república. A las cinco de la mañana comenzó el aguacero en Guarenas y Guatire. Los residentes de la carretera Petare-Guarenas se alertaron media hora después, por el sonido del río (ese que bordea toda la zona desde Petare), que ya causaba miedo.

LLUVIAS GUARENAS
Jesús Romero, vecino el sector Ochoa, fue testigo de cómo una ola de sedimentos, basura y demás escombros derribaron la parte trasera de su casa. “No hubo tiempo de nada. Empezamos a salir gritando y llamando a vecinos porque el agua se llevaba todo”, comentó.
Del patio trasero que había limpiado el martes solo quedó un pasillo. Perdió todos sus enseres.
Gloria Guacarán también se quedó sin nada. Bajo la fuerte lluvia salió a trabajar a las seis de la mañana, y una hora después la llamaron con desespero para decirle que el río se había salido de su cauce.
“Gracias a Dios los vecinos rescataron a mi tío de 71 años, que sufre demencia senil y no se vale por sí solo”.

Y así como Jesús y Gloria, otras 45 familias sufrieron las consecuencias de las primeras lluvias del año.
“Uno deseaba que lloviera y ahora se lamenta, no podemos hacer nada”, dijeron.
Además del sector Ochoa, Mampote y Quebrada Seca  (todos de la carretera Petare-Guarenas), otras zonas como Tocorón y Valle Verde sufrieron por las precipitaciones.

La Intercomunal Guarenas-Guatire, a la altura de Valle Verde (que es la entrada  a la ciudad desde Caracas) colapsó tras la crecida del río. No hubo paso para la capital durante cinco horas, desde las siete de la mañana hasta las doce del mediodía.

Cuadrillas de limpieza de Mantenimiento Miranda y de Protección Civil Plaza se dedicaron a limpiar escombros y a sacar el agua que anegó los negocios de la zona. Una estación de gasolina fue la más afectada, además de un taller mecánico, una licorería y una mueblería.
Habitantes de Guarenas que debían ir a Caracas a trabajar no pudieron hacerlo porque se suspendió el servicio de transporte público.

Además del colapso en la Intercomunal, una gran laguna que formó en la autopista, a la altura del sector Izcaragua, no permitió la circulación de vehículos.
Las seis paradas de autobuses, incluyendo el terminal de Trapichito, recibían pasajeros que se quedaron en cola por la falta de unidades. A las nueve de la mañana todo fue despejado porque se suspendieron todas las rutas extraurbanas.

Tres vehículos (dos particulares y un transporte escolar) fueron arrastrados por la corriente que anegó la carretera Petare-Guarenas, desde el sector Ochoa. Sus propietarios no pudieron hacer nada para salvarlos. Quedaron destrozados.
Al mediodía, un grupo de jóvenes se lanzó al río cuando la corriente había bajado, y se apoderaron de los cuatro cauchos de uno de los carros que quedó volteado en el cauce.
El alcalde de Plaza, Rodolfo Sanz, llegó a las zonas afectadas de la carretera y se comprometió a atender a las familias que perdieron todos sus enseres.
Dijo que tenían una reserva de artefactos electrodomésticos, así como camas y colchones, para atender la emergencia.
“Afortunadamente tenemos varios equipos básicos para estas situaciones. Estamos abocados y comprometidos con las familias que lo perdieron todo. Hoy mismo (ayer) vamos a entregar camas, cocinas y colchones a las familias afectadas”, refirió.

Dijo que iniciarán un plan de concienciación a los vecinos para estar preparados ante la llegada de las lluvias. No basta con que la alcaldía atinada llamados y realice limpiezas en quebradas y cauces, también es necesaria la atención y la prevención que implementen los vecinos”.
Esta es la cuarta vez que la lluvia arremete con fuerza en las mismas zonas de Guarenas. Los residentes recuerdan el sufrimiento de los años 1999, 2002 y 2008, donde las pérdidas fueron en menor dimensión, pero con el mismo susto.

“Cada vez que pasa esto llegan las autoridades a tomar fotos y a prometer ayuda de todo tipo. Aquí estamos, a orillas del río, sufriendo como siempre y sin tener un lugar a donde irnos. Vivir arrimado no se le desea a nadie. Ojalá y de verdad exista una solución concreta más allá del colchón, los bloques y el cemento que le regalen a uno”, dice Jesús Romero. @venprensa – El Universal- Cortesía. 


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